Nació en una familia de colonos franceses dedicados al cultivo del anacardo en el departamento de Constantina. Su madre, Catalina Elena Sintés, nacida en Birkadem, Argelia, y de familia originaria de Menorca, era analfabeta y casi totalmente sorda. Su padre, Lucien Camus, trabajaba en una finca vitivinícola cerca de Mondovi y era de origen alsaciano como otros muchos pieds-noirs que habían huido tras la anexión de Alsacia a Alemania, tras la Guerra Franco-Prusiana. Movilizado durante la Primera Guerra Mundial, fue herido en combate durante la batalla del Marne y falleció en el hospital de Saint-Brieuc el 17 de octubre de 1914 a la temprana edad de 28 años, poco tiempo después del nacimiento de su segundo hijo Lucien, hecho que propició el traslado de la familia a Argel a casa de su abuela materna. Las autoridades militares francesas tuvieron la delicadeza de enviar a la viuda el trozo de metralla que había puesto fin a la vida de su marido y que esta conservó durante toda su vida en una caja de galletas. Su madre quedó bajo el dominio de la abuela materna de Albert, convirtiéndose en criada de su madre. Albert la describió en su póstuma novela autobiográfica «El primer hombre» con una cierta ternura, distante y tímida, como una mujer taciturna que gustaba pasar horas sentada en la oscuridad, al lado de la ventana. De su progenitor, Albert, sólo tenía una fotografía y una significativa anécdota: su señalada repugnancia ante el espectáculo de una ejecución por pena de muerte. Albert fue educado por su madre, con la ayuda de su autoritaria abuela materna y de su tío, un carnicero de Argel.

Albert Camus en primer plano, con una camisa negra, en 1920 en la carnicería de su tío.
Foto Mael Monnier
El pequeño Albert creció en Argel, en el distrito de Belcourt, como un pied-noir cualquiera, término utilizado originalmente para referirse a los soldados argelinos que participaron en la Primera Guerra Mundial y retomado a mediados de los años 50 a raíz de la lucha de la población árabe por la independencia de esta colonia francesa, para designar a los hijos de inmigrantes franceses nacidos y educados en suelo argelino. Su abuela materna era quien hizo las veces de cabeza de familia y prefería que sus dos nietos solo completasen la educación primaria, para que se integraran al mercado laboral lo antes posible. Gracias a uno de sus maestros, Louis Germain, que fue su tutor en la Escuela Primaria Comunal CM2 en 1923 y le preparó para su ingreso en el Lyceé Bugeaud de Alger en 1924, pudo el joven Albert continuar sus estudios. Siempre le guardó total gratitud, hasta el punto de dedicarle su discurso al otorgarle el Premio Nobel.

Albert Camus con 11 años, después de su comunión.
Foto Mael Monnier
El fútbol y la literatura fueron las dos grandes pasiones de juventud de Albert Camus. Entre 1928 y 1930 fue portero del Racing Universitaire d’Algiers; años más tarde manifestó, en una entrevista, con el innegable entusiasmo por la exageración de la sangre española en sus venas, que todo su sentido de la ética lo había aprendido en el campo de fútbol. En 1929 empezó a leer a André Gide y en 1930 terminó el bachillerato, echando a perder sus anhelos deportivos la tuberculosis de la que enfermó en aquella época. En 1931, ya en la Escuela Normal Superior, también fue alentado a continuar sus estudios por Jean Grenier, quien lo inició en la lectura de los filósofos y especialmente le dio a conocer a Nietzsche. Comenzó a escribir a muy temprana edad, sus primeros textos fueron publicados en la revista «Sud» en 1932, a los 19 años de edad. Este mismo año se matriculó en Letras en la Universidad de Argel, en junio de 1934 se casó con Simone Hié, de la que se separó dos años más tarde y también se afilió al Partido Comunista.
Camus no pudiera encontrar trabajo de ninguna manera. Emigró entonces a París y trabajó como secretario de redacción en el diario «Paris-Soir» al que siguió a Clermont-Ferrand después del Armisticio y después a Lyon. También en 1940 se volvió a casar, haciéndolo esta vez con Francine Faure, que le dio dos hijos gemelos Catherine y Jean. Siempre había dicho a sus amigos que no era partidario de la institución del matrimonio, pero el casarse no le privó de tener diferentes relaciones extra matrimoniales. En 1941 ingresó en la Resistencia Francesa y en la redacción de su periódico clandestino «Combat».
