Escritor y filósofo francés, representante del existencialismo ateo, premio Nobel (1957). Las concepciones de Camus se formaron bajo la influencia de Kierkegaard, Nietzsche y Dostoievski, así como de los filósofos existencialistas alemanes. El tema central de la filosofía de Camus es el problema del sentido de la existencia humana, la cuestión de si “vale la vida para que se viva”. Al estudiar el individuo contemporáneo incorporado a la estructura burocratizada de la sociedad burguesa y analizar las contradicciones de la vida espiritual del intelectual, carente de todas las ilusiones sobre el sentido de la existencia propia, Camus llega a la conclusión de que la existencia del hombre es absurda, y convierte la categoría del “absurdo” en principio de partida de su filosofía. En Camus, la absurdidad de la vida humana personifica la imagen mitológica de Sísifo: castigado por su perfidia, Sísifo está condenado a subir eternamente a una montaña una piedra que, al llegar a la cumbre, vuelve a caer hacia abajo. Sin poder soportar tal absurdidad, el hombre “se rebela”: de ahí el hecho de que de tiempo en tiempo estallan “motines” y revoluciones, en los que el hombre aspira a encontrar espontáneamente la salida de la “situación de Sísifo”. Camus considera contradictoria a su concepto la revolución “organizada”, “preparada”, lo mismo que estima ilusoria toda esperanza en que la revolución pueda efectivamente dar salida de la situación que la produce. La mentalidad de Camus es el estado de ánimo de la soledad insuperable del hombre en el mundo “absurdo”, con él expresó a su manera el carácter inhumano de la sociedad capitalista moderna. Sus principales obras: El mito de Sísifo (1942), El hombre en rebeldía” (1951) y otras.